Actualmente se están investigando activamente las moléculas geroprotectoras para la prevención del envejecimiento cutáneo. Una visión general de los geroprotectores en dermatología abarca agentes como los antioxidantes, los fotoprotectores contra los rayos ultravioleta (UV), los peelings químicos y los láseres de dióxido de carbono (CO₂), cada uno de los cuales presenta limitaciones inherentes, entre ellas una baja tolerabilidad en personas con piel sensible. En cuanto a los bioestimuladores, los péptidos de alto peso molecular (superior a 500 Da) presentan una biodisponibilidad cutánea limitada, lo que subraya la necesidad de compuestos geroprotectores de bajo peso molecular. Uno de estos candidatos es la dehidroepiandrosterona (DHEA), un neuroesteroide con propiedades antienvejecimiento y antiestrés, que también actúa como precursor de los esteroides sexuales. Aunque se está utilizando la terapia hormonal sustitutiva tópica con estrógenos y andrógenos, esta sigue limitándose a los regímenes formales de sustitución hormonal y se asocia a un perfil significativo de efectos adversos. El objetivo de esta revisión fue analizar los mecanismos moleculares clave que subyacen a los efectos de la DHEA en la piel, haciendo especial hincapié en su metabolismo y en los mecanismos de acción dependientes del sexo y la edad. Además, esta revisión pretende esclarecer los factores que contribuyen a la ausencia de formulaciones tópicas de DHEA autorizadas y esbozar el potencial de la DHEA como agente antienvejecimiento en aplicaciones dermatológicas. La DHEA ha demostrado efectos significativos en la mejora de la piel en varios estudios; su investigación se ha limitado predominantemente a mujeres posmenopáusicas. Además, los criterios de evaluación empleados en estos estudios carecían de especificidad. El uso de la DHEA en productos cosméticos no está permitido en la Unión Europea debido a su actividad hormonal. Su uso solo está permitido como formulación extemporánea en el marco de las normativas establecidas por cada país. Las indicaciones para su uso y la dosis adecuada para hombres y mujeres deben definirse claramente basándose en los resultados de futuros estudios clínicos. Entre las líneas de investigación prometedoras se incluyen la caracterización farmacogenética de las enzimas esteroidogénicas y los receptores de hormonas sexuales, así como la evaluación de la DHEA en ambos sexos, concretamente en mujeres premenopáusicas y en hombres que presentan hipogonadismo de aparición tardía. Además, los efectos biológicos de los metabolitos primarios de la DHEA, la androstenediona y el 5-androstenediol, sobre la función cutánea siguen sin haberse explorado, incluida su posible actividad antienvejecimiento mediada por la activación de los receptores de retinoides.