El papel del sistema circadiano en la etiología de la depresión

Los ritmos circadianos han evolucionado en casi todos los organismos, lo que les permite anticiparse a los cambios cíclicos del entorno. Como consecuencia, el reloj circadiano controla una amplia gama de funciones corporales, entre las que se incluyen el apetito, el sueño, la actividad y los niveles de cortisol. El reloj circadiano se sincroniza con el mundo exterior principalmente a través de señales luminosas del entorno y puede verse alterado por diversos factores, como el trabajo por turnos, el jet lag, el estrés, el envejecimiento y la luz artificial nocturna. Curiosamente, también se ha demostrado que el estado de ánimo sigue un ritmo diurno. Además, la alteración del ritmo circadiano se ha asociado a diversos trastornos del estado de ánimo, y los pacientes que padecen depresión presentan ritmos biológicos irregulares en el sueño, el apetito, la actividad y los niveles de cortisol, lo que sugiere que la ritmicidad circadiana desempeña un papel crucial en la etiología y la fisiopatología de la depresión. El objetivo de la presente revisión es ofrecer una visión general y analizar los hallazgos recientes, tanto en humanos como en roedores, que relacionan la alteración del ritmo circadiano con la depresión. Comprender la relación entre la alteración del ritmo circadiano y la etiología de la depresión podría conducir a nuevas estrategias terapéuticas y preventivas.

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