La obesidad, el dolor crónico y el envejecimiento son retos globales generalizados con profundas implicaciones para la salud y el bienestar. Las hormonas suprarrenales, en particular el cortisol y la dehidroepiandrosterona (DHEA), junto con su forma sulfatada (DHEAS), desempeñan un papel fundamental en estos procesos. El cortisol, esencial para la adaptación al estrés, puede tener efectos adversos sobre la percepción del dolor y el envejecimiento cuando se desregula, mientras que la DHEA/S posee propiedades que pueden mitigar estos efectos. Esta revisión analiza el papel del cortisol y la DHEA/S en el contexto de la obesidad, el dolor agudo y crónico, el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad. Analizamos el equilibrio hormonal, concretamente la relación cortisol-DHEA (CDR), como marcador clave de la funcionalidad del sistema de estrés y su impacto en la sensibilidad al dolor, la neurodegeneración y el deterioro físico. Un CDR elevado y unos niveles reducidos de DHEA/S se asocian con peores resultados, entre los que se incluyen un aumento de la fragilidad, la disfunción inmunitaria y la progresión de afecciones relacionadas con la edad, como la osteoporosis y la enfermedad de Alzheimer. Esta revisión sintetiza la bibliografía actual para poner de relieve la compleja interacción entre estas hormonas y sus implicaciones más amplias para la salud. Su objetivo es aportar información sobre posibles terapias futuras para mejorar el tratamiento del dolor y promover un peso saludable y un envejecimiento saludable. Al investigar estos mecanismos, este trabajo contribuye a una comprensión más profunda de las interrelaciones fisiológicas entre el dolor, el envejecimiento y el sistema endocrino.